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"Los Juegos, bien Olímpicos o Paralímpicos, son en si una pasada"

Pasar paralímpicamente

Escrito por M.F/J.G

Lunes, 12 Septiembre 2016 13:23
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La delegación española, en el desfile de la inauguración.

Pasar paralímpicamente es que el presidente del Comité Olímpico Internacional no asista a la ceremonia de inauguración de los Juegos Paralímpicos por primera vez en treinta y dos años y su ausencia no sea reprobada por parte de la opinión pública en masa. Es que un sector del periodismo deportivo haga autocrítica durante un mes por volcarse solo con los deportistas olímpicos quince días en cuatro años y, a continuación, apenas reseñe las medallas paralímpicas.

Pasar paralímpicamente sigue siendo que los medios públicos realicen un sobreesfuerzo inusual para cubrir el deporte sin barreras y el aficionado polideportivo medio no quede satisfecho para, poco después, habilitar Internet más un único canal temático en servicios mínimos para emitir deporte adaptado ante la conformidad general del espectador. Es que los medios privados audiovisuales, escudados en que viven de la audiencia, dediquen ingentes cantidades de tiempo al fútbol en un parón de selecciones e informen de los JJPP de refilón, para ‘rellenar’. Es que algunos iconos olímpicos como Rafa Nadal o Carolina Marín tengan más presente la fiesta del paralimpismo en sus redes sociales que muchas radios y televisiones en sus parrillas.

Pasar paralímpicamente también es pregonar el espíritu olímpico hasta la extenuación y dejar el paralímpico en segundo plano. Es glosar la biografía y genealogía de los triunfadores que poseen sus capacidades físicas y psíquicas intactas y zanjar con un nombre y un apellido asépticos los éxitos de sus homólogos con dificultades extra. Es concederle su momento de gloria a todas las disciplinas olímpicas con participación española y ni siquiera enumerar las paralímpicas. Es no detallar las peculiaridades de deportes clásicos adaptados, por no hablar de explicar las reglas de modalidades paralímpicas específicas como el goalball o el boccia.

Pasar paralímpicamente es, por supuesto, jactarse de cada medalla olímpica y asociarla a la buena salud del deporte español y no poner el foco ni en una tercera parte sobre una delegación con aspiraciones fundadas a lograr cerca del triple de preseas. Es enfatizar demasiado el discurso, seguro que con la mejor intención en muchos casos (la de aprovechar el boom de una cita así para concienciar a la sociedad), en los obstáculos que deben superar los paralímpicos en el día a día, sin dejar espacio para admirar lo suficiente sus capacidades y récords deportivos, inalcanzables para el noventa por ciento de los mortales.

Pasar paralímpicamente es un deporte imaginario que no debería tener cabida. Porque los Juegos, bien Olímpicos o bien Paralímpicos, son en sí una pasada.

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