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PYEONGCHANG 2018 ESQUÍ ALPINO

Paquito y Blanca, únicos medallistas invernales de toda la historia de España


Miércoles, 07 Febrero 2018 09:43

Adrian R. Huber

PyeongChang (Corea del Sur), 7 feb .- España buscará en los Juegos de PyeongChang, en Corea del Sur, que se inauguran el próximo viernes, su tercera medalla olímpica invernal, ya que en toda su historia sólo puede presumir de las que lograron en esquí alpino los hermanos Paco y Blanca Fernandez Ochoa, en los Juegos de Sapporo'72 (Japón) y Albertville'92 (Francia), respectivamente.

El patinador artístico Javier Fernández y los 'riders' Queralt Castellet, Lucas Eguibar, y Regino Hernández, que compiten en snowboard (ninguno de los cuáles se encuentra aún en la zona olímpica), serán los candidatos a ampliar una muy exigua lista de trofeos que tan sólo integran los dos campeones madrileños.

El popular 'Paquito', fallecido a causa de un cáncer a los 56 años el 6 de noviembre de 2006, situó a España en el mapamundi del deporte invernal, a los 21, al convertirse en la gran sorpresa de los Juegos de Sapporo'72 (Japón), los primeros de invierno que se disputaron en Asia. Continente en el que, entretanto, tuvieron lugar los de Nagano'98, asimismo en tierras niponas; y en el que ahora se disputarán los de PyeongChang, con los que Corea estará presente por primera vez en una cita invernal, después de haber albergado también los de verano de 1988 en Seúl.

El mayor éxito de toda la historia del deporte invernal español lo logró Paco al sorprender al mundo entero el 13 de febrero de 1972 ganando el eslalon de Sapporo, en la pista del monte Taine (Taineyama), en la que relegó a la segunda plaza a uno de los más grandes campeones de la historia, el italiano Gustav Thöni, cuyo primo Roland capturó ese día el bronce.

Ese éxito lo convirtió de forma automática en héroe nacional, en una España en la que, de aquella, escaseaban los triunfos deportivos en el plano internacional. El mayor de la saga de los Fernández Ochoa logró una gesta que el propio interesado describió, en una entrevista con la Agencia EFE que recordaba el vigésimo quinto aniversario de la misma, "como si un austriaco hubiese triunfado en (la plaza de toros de) Las Ventas".

"Se han escrito muchas anécdotas, unas ciertas y otras no. Es verdad que a mi abuela, Leandra, bastante devota, le envié una postal en la que le decía 'tú pon las velas, que yo haré el resto'. Pero es falso que hubiese afirmado que yo era más grande que El Cordobés. Ya quisiera ser más grande que él", dijo en esa entrevista con Efe el astro español. "El recibimiento fue tremendo. La gente se volvió loca. Recuerdo un colegio de monjas con una pancarta que ponía 'Olé tus cojones'. Fue algo inolvidable", recordaba 'Paquito'.

Que no ganó por casualidad en Sapporo, donde mejoró en un segundo y una centésima -un 'mundo', en un eslalon- a Thöni: oro olímpico de gigante en esos Juegos, quíntuple campeón mundial y cuatro veces ganador general de la Copa del Mundo (1970-71, 72 y 73; y 74-75).

Veinte años después de la gesta del irrepetible 'Paquito', llegó el bronce de su hermana menor, Blanca, que se convirtió en la primera mujer de toda la historia del deporte español -tanto en Juegos de verano, como de invierno- en ganar una medalla olímpica.

Blanca, de 54 años, lo logró sólo unos meses antes de la eclosión definitiva del deporte hispano en la cita veraniega de Barcelona'92, los únicos Juegos que ha organizado España hasta la fecha.

Cuatro años antes ya había rozado la gesta en el gigante de Calgary (Canadá), sede de los Juegos de 1988, en la estación de Nakiska, donde se cayó en la segunda manga, cuando lideraba la prueba, tras haber sido la mejor en la primera bajada. La suiza Vreni Schneider acabó llevándose ese oro, por delante de la alemana Christa Kinshofer y de otra helvética, Maria Walliser.

"Lo de Calgary fue un auténtico jarro de agua fría para mí", comentaba, en otra entrevista con Efe recordando aquella desgracia deportiva, Blanca Fernández Ochoa. "Venía de hacer una temporada fantástica, en la que no salía de entre las cinco primeras casi nunca. Llegué a esos Juegos con la sensación de que 'pillaba' medalla, fijo. Caerme en la segunda manga cuando iba primera fue una decepción absoluta. Además, había anunciado mi retirada y lo pasé fatal", explicaba la campeona madrileña.

"Pero al final todo el mundo... mis amigos, los federativos... incluso (Juan Antonio) Samaranch, me convencieron para seguir. Y eso hice. Cuatro años más, nada menos. Albertville supuso el pago a un trabajo bien hecho", recordaba Blanca, que en Meribel pudo cerrar a lo grande, con un bronce que supo a oro, su gran carrera deportiva, en la que también cuenta cuatro victorias en la Copa del Mundo.

El eslalon de Albertville lo ganó una campeona atípica, la austriaca Petra Kronberger -triple vencedora de la Copa del Mundo y que cambió, de forma repentina y a mitad de temporada, el esquí por los estudios; a finales de 1992, con sólo 23 años-, por delante de la neozelandesa Annelise Coberger, cuya plata supuso la primera medalla en unos Juegos de invierno para un país del hemisferio sur.

"La medalla de Albertville fue un pago a la persistencia, al sacrificio. El trabajo siempre paga. Y cuando te caes, tienes que levantarte. Siempre. No importa las veces que te caigas. Lo importante es que te vuelvas a levantar", indicaba a Efe Blanca, cuya medalla y la de su hermano mayor siguen siendo las únicas de España en 22 ediciones de unos Juegos de invierno. Un botín exiguo, capturado, al menos, en el deporte rey: el esquí alpino.

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El Desmarque