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OLIMPISMO BRASIL CORRUPCIÓN

La compra de votos culmina el círculo gris que envuelve los Juegos de Río'16


Martes, 05 Septiembre 2017 22:10

Las sospechas sobre las irregularidades que siempre han acompañado la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016 ganaron un capítulo más este martes con la operación policial contra los desvíos y sobornos para la elección olímpica de la ciudad carioca.

Pau Ramírez

Incluso antes de ser elegida sede, el 2 de octubre de 2009 en Copenhague, la candidatura olímpica de Río levantó recelos y dudas, tanto por la corrupción de la que Brasil no logra deshacerse como por la necesidad de organizar un evento de tal tamaño en una ciudad llena de problemas, violencia y contrastes sociales.

La popularidad mundial que tenía el entonces presidente del país Luiz Inácio Lula da Silva, una economía pujante que llegó a ser la sexta mayor del mundo, el hecho de acoger los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica y la elección, dos años antes, de Brasil como sede del Mundial de fútbol de 2014 acabaron decidiendo la elección de Río.

La ciudad brasileña se impuso a Tokio, Chicago y Madrid, a la que ganó en la última ronda con contundencia: 66 votos a 32.

Según la Policía Federal, la candidatura de Río pagó al menos 2 millones de dólares a Papa Diack, hijo de Lamine Diack, entonces presidente de la Federación Internacional de Atletismo, garantizando así uno de los votos para la elección de Río como sede olímpica, en su tercer intento.

En el centro de todas las sospechas se encuentra el presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB) y del Comité de Organización de Río 2016, Carlos Arthur Nuzman.

Según los investigadores, Nuzman de 75 años y también miembro honorario del Comité Olímpico Internacional (COI), tuvo un desempeño fundamental para vincular a empresarios, políticos y directivos del COI en la presunta trama de compra de votos para que Río se hiciera con los Juegos de 2016.

"Nuzman es elemento central que vincula a empresarios y representantes del COI", denunció la fiscal Fabiana Schneider.

Exjugador de voleibol y expresidente de la Confederación Brasileña de ese deporte (CBV), Nuzman preside el COB desde 1995 y recientemente logró, sin oposición, la reelección hasta 2020.

La compra de votos se suma a la larga lista de desvíos de dinero detectados con motivo de los Juegos Olímpicos, cuyo coste total todavía no se sabe.

El Comité Organizador de los Juegos no cumplió todavía su promesa de divulgar las cuentas de Río 2016. Apenas se sabe que el presupuesto era de 9.800 millones de reales (unos 3.110 millones de dólares), y que el propio comité mantiene deudas por valor de 132 millones de reales (unos 41 millones de dólares).

Para Los Juegos, se construyeron o reformaron 32 instalaciones deportivas, con un coste de 3.700 millones de reales (1.175 millones de dólares), de las que seis eran temporales y el resto quedarían como legado olímpico.

Un año después, el Parque Olímpico está prácticamente sin usarse, con la mayoría de sus millonarias instalaciones en desuso y en mal estado de conservación. Como ejemplo, el estadio Maracaná, el templo del fútbol brasileño, que nadie quiere administrar por su alto coste.

Los desvíos se repitieron en obras de infraestructura, como la línea 4 del metro, una de las principales obras olímpicas.

Según el Ministerio Público, las obras del metro, que conecta la turística zona sur de Río con el barrio de Barra da Tijuca (oeste), tuvieron fraudes por valor de 3.170 millones de reales (1.000 millones de dólares).

Los desvíos millonarios coinciden con la grave crisis económica que vive el estado de Río de Janeiro, el más turístico de Brasil y cuyo Gobierno declaró el año pasado, antes de los Juegos, el estado de 'calamidad pública' ante la incapacidad de hacer frente a sus obligaciones financieras.

A la caída de los precios del petróleo (Río es el principal productor de Brasil), se une el descubrimiento de una gran red de corrupción liderada por el exgobernador Sergio Cabral (2007-2014), que aprovechó las obras para el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos para desviar centenares de millones de dólares de las arcas públicas.

El nombre de Cabral, preso desde noviembre de 2016, aparece de nuevo en la operación de hoy. Es el auténtico medallista nacional en procesos: reo en 14 casos por corrupción, desvío de dinero, formación de banda criminal y lavado de dinero, y nadie duda de que la cifra de procesos aumentará en los próximos meses ante la interminable corrupción que sufre Río de Janeiro.

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