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OLIMPISMO COI

El informe ético se limita a generalidades y no entra en casos pendientes


Jueves, 14 Septiembre 2017 18:57

El capítulo reservado en la agenda de la Sesión del COI en Lima a su Comisión de Ética plasmó el traspaso de poderes a favor de Ban Ki-moon y se entretuvo en generalidades sobre la necesidad de seguir unos principios morales, pero no sacó a relucir ninguno de los casos que afectan a miembros del organismo.

Natalia Arriaga

Aunque el británico Adam Pengelly, el neozelandés Barry Maister y el santalucense Richard Peterkin intentaron abrir el debate al pedir una separación de poderes en el COI y lamentar los "reiterados casos de corrupción en el deporte", el informe final se redujo a una reflexión global a cargo del senegalés Youssoupha Ndiaye, presidente saliente de la Comisión de Ética .

Su sucesor, el ex secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon, tiene tarea en los próximos meses, ante las investigaciones que relacionan a personalidades de la familia olímpica con presuntos casos de corrupción. Casi siempre relativos a la aceptación de dinero a cambio de votos.

Ndiaye, expresidente del Tribunal Constitucional de su país, repasó los cambios introducidos en la composición de la Comisión de Ética encaminados a aumentar su independencia, plasmados precisamente en la elección de Ban, persona ajena a la estructura del COI.

"Es importante subrayar la necesidad de que los miembros del COI tengan un comportamiento acorde con los principios éticos, también en sus comentarios públicos", expresó Ndiaye.

"La independencia de esta Comisión se discute todos los días, el debate está, de ahí las reformas", admitió, antes de recordar a los miembros del COI que "la ética es un esfuerzo de todos los días".

Adam Pengilly se había preguntado por la posibilidad de que se siguiera "el principio de separación de poderes" y la Comisión de Ética fuera un órgano sin miembros del COI "y con carácter decisivo, no solo asesor".

Este grupo de trabajo recomienda sanciones o medidas disciplinarias a la Ejecutiva del COI, que es la que decide.

Barry Maister pidió que se dedique más tiempo a estudiar el comportamiento ético de los posibles nuevos miembros del organismo.

Para Richard Peterkin, hay que empezar por "reconocer" que "los actos de corrupción en el deporte son continuos".

"Y aquí hay al menos dos partes: el que quiere corromper y el que es corrompido".

Peterkin consideró "muy ágil" el procedimiento abierto por el COI para que sus miembros actualicen sus datos y actividades, por si incurrieran en conflicto de intereses, pero pidió que los cuestionarios sean "robustos" para ganar en eficacia.

El irlandés Patrick Hickey, el brasileño Carlos Nuzman y el namibio Frankie Fredericks son algunos miembros o exmiembros del COI pendientes de investigaciones judiciales.

Hickey fue detenido en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos del año pasado, acusado de participar en una trama de venta ilegal de entradas. Solo pudo salir de Brasil cuando la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO) le prestó "temporalmente y razones humanitarias" el dinero que necesitaba para pagar la fianza: millón y medio de reales (410.000 euros/487.000 dólares).

Hickey, que será juzgado en noviembre, dimitió de la Ejecutiva del COI antes de esta reunión de Lima, pero sigue como miembro de la asamblea olímpica.

El jeque kuwaití Ahmad Al-Ahmed Al-Sabah, presidente ACNO, abandonó el panel directivo de FIFA en abril después de que el departamento estadounidense de Justicia le relacionase con el caso de Richard Lai, de Guam. Este directivo se declaró culpable de aceptar sobornos en la elección a presidente de la FIFA de 2011.

Al-Sabah no participa en la Sesión del COI en Lima. Adujo que debía trasladarse a Ashgabat, donde el domingo se inaugurarán unos Juegos Asiáticos bajo techo.

Frankie Fredericks también vio aparecer su nombre en una supuesta operación de compra de votos para la adjudicación de los Juegos de 2016.

El diario francés 'Le Monde' publicó en marzo que el axtleta poseía una sociedad en las islas Seychelles y que el mismo día de la elección de la sede, en la que se impuso Río de Janeiro, recibió un ingreso de 299.300 dólares.

Cuando la noticia salió a la luz Fredericks ocupaba la presidencia de la Comisión de Evaluación de las ciudades candidatas a los Juegos de 2024. Dimitió de este cargo, pero también sigue siendo miembro del COI.

Carlos Nuzman declaró la semana pasada ante la Policía Federal brasileña para esclarecer su supuesta participación en la compra de votos para la elección de Río como sede olímpica.

Los Juegos se usaron "como un trampolín para actos de corrupción de dimensión olímpica", denunció la Fiscalía, que atribuye un papel "central" a Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño y miembro de honor (ya jubilado) del COI.

Los fiscales brasileños trabajan con la Justicia francesa en esa operación, que salpica también al exgobernador de Río Sergio Cabral, en prisión por corrupto, y a Papa Massata Diack, hijo del senegalés Lamine Diack, expresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y exmiembro del COI.

Las investigaciones que se abrieron en Francia también afectan a la elección de Tokio como sede de los Juegos de 2020 y apuntan igualmente a Papa Massata Diack.

Las dudas expresadas por algunos miembros del COI sobre la efectividad de la política ética del organismo se suman a los comentarios que hizo el canadiense Dick Pound al llegar esta semana a Lima, respecto al tímido papel del COI en la persecución de los actos irregulares de sus integrantes.

"No está haciendo nada", dijo Pound en la BBC. "Con cada nuevo caso perdemos credibilidad".

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