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La capital italiana regaló una cita histórica 26 siglos después

Roma 1960: La tragedia de Jensen salpicó los Juegos más hermosos

Escrito por ElDesmarque

Martes, 26 Julio 2016 21:03
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El Estadio Olímpico, escenario de la inauguración.

Los Juegos Olímpicos de la XVII Olimpiada tuvieron lugar en Roma, Italia, entre el 25 de agosto y el 11 de septiembre de 1960. 5.348 atletas (610 mujeres y 4.738 hombres) representaron a 83 países integrantes del Comité Olímpico Internacional, que compitieron en un total de 150 pruebas de 17 deportes olímpicos.

1.567 años y 26 siglos después de que Teodosio el Grande aboliera las antiguas Olimpiadas, los romanos quisieron mostrar al mundo su capacidad para albergar con éxito unas Olimpiadas que superó con creces el número de visitantes esperados, algo que causó problemas estructurales pese a que la lid romana fue la primera en poseer una organización técnica perfecta y construir obras de importancia que hoy en día siguen generando admiración en todo aquel que las vislumbre, como el Stadio dei Marmori, el Palazzetto dello Sport o el palacio de los deportes del E.U.R.

La capital italiana ya había sido designada como sede del evento olímpico en 1908, cuando tuvo que declinar y cederle el honor a Londres por falta de fondos. Pero en esta ocasión, la ciudad se resarció al proporcionar una organización intachable, apoyada en un ambiente espectacular creada por los lugares mitológicos que dotan de historia y belleza uno de los lugares más icónicos del mundo.

Los Juegos llegaron a la ciudad en la que Teodosio el Grande los abolió por considerarlo paganos, por lo que Roma aprovechó la ocasión para mostrar su grandeza con los escenarios más bellos e impactantes

Todo ello contribuyó a que los Juegos de Roma fueran considerados a posteriori como uno de los más imponentes por su belleza, disfrutada en todo el mundo al ser los primeros que la televisión emitió de manera internacional. La ceremonia inaugural, celebrada en el Estadio Olímpico, mostró el espectáculo al que se fue capaz de llegar.

En cuanto a las disciplinas deportivas, la principal novedad en el reglamento fue la de situar las pruebas de atletismo en los últimos días para beneficiar el interés turístico y comenzar con las de natación, una estructura que se mantiene desde entonces y continúa en la actualidad.

La Unión Soviética se llevó el triunfo en un medallero donde la decepción fue Estados Unidos, que con 71 medallas y 3 oros quedó muy por detrás del primer puesto de los soviéticos, que lograron 103.

El podio fue completado por la mayor sorpresa de los Juegos, el anfitrión, que con 36 medallas superó a otras potencias europeas que no pudieron con los italianos. El nivel deportivo destacó por su alto nivel como se puede comprobar en los diferentes récords olímpicos y mundiales que fueron superados.

El bronce en hockey, único botín español

No serían los Juegos de España, que pese a presentar en Roma una de sus expediciones más numerosas, con 144 deportistas abanderados por el gimnasta Jaime Belenguer Hervás, que participaron en 16 deportes, no hubo éxito en cuando al número de medallas logradas. Un único bronce conseguido por el equipo masculino de hockey hierba fue la única gran alegría.

Los diplomas olímpicos de Alfonso Carbajo y Andrés Navarro en boxeo y de José Panizo en lucha grecorromana completaron el escaso botín traído a España tras los Juegos.

El salto a leyenda de Bikila, Ali y Rudolph

Uno de los principales culpables de la hazaña italiana fue sin duda el atleta Livio Berruti, que entró en la historia como el primer no estadounidense en conseguir el oro en los 200 metros lisos. Junto a él, otros protagonistas sellaron en la capital romana su nombre con letras de oro con grandes victorias individuales.

Mientras que algunos hicieron historia tras años de experiencia, como el regatista danés Paul Elvstrom, que alzó su cuarta medalla de oro consecutiva en clase Finn, siendo el primero en conseguirlo, otros mitos nacieron en el templo italiano como Abebe Bikila o Cassius Clay, dos leyendas que disfrutaron del primer sabor de la victoria en estos Juegos de 1960.

El atleta etíope, desconocido hasta entonces, corrió sin zapatillas y con los pies descalzos para ganar una maratón que culminó en 2 horas y 15 minutos, estableciendo una nueva plusmarca mundial y llevando con su oro el nombre de África a lo más alto por primera vez en unos Juegos Olímpicos.

El triunfo de la experiencia de Elvstrom llegó de la mano de la superación de la juventud de Bikila, Clay o Rudolph, completos desconocidos que ya jamás serían olvidados

Por su parte, el joven púgil de tan solo 18 años realizó una exhibición magistral en los semipesados, tumbando al vigente campeón olímpico y a un veterano como Pietrzikowski en la final, al que dejó KO en el tercer asalto.

Aquel al que el mundo le acabaría llamando poco después Muhammad Ali, arrojaría su medalla de oro al río cuando en Estados Unidos, el país al que representó, no le permitieron la entrada en un bar reservado para blancos. La lucha contra el racismo siempre estuvo unida a sus triunfos, formando ambas su historia y su legado.

Pero si Bikila y Ali sorprendieron al mundo con sus triunfos, Wilma Rudolph lo conmovió hasta la más pura emoción con su historia de superación. Tras haber sufrido la enfermedad de polio y con solo 20 años, se colgó a su cuello tres medallas de oro en competiciones de velocidad en pista (100, 200 y 4x100), gracias a la retirada del veto femenino en las distancias superiores a 200 metros tras 32 años.

Para sorpresa de todos, la 'Gacela Negra' se retiraría a los dos años para dedicarse a los más desfavorecidos, los que como ella pasaron su infancia con complicaciones.

La polémica y el momento más oscuro

Como suele ser habitual, los Juegos no estuvieron exentos de polémica, en este caso en los 100 metros libres de natación, donde los nadadores Lance Larson y John Devitt, regalaron al público un final de carrera tan igualado que jueces y cronometradores no se aclararon entre ambos.

El norteamericano registró una décima menos; pero los jueces confirmaron que Devitt tocó antes. El árbitro principal se decantó por la decisión de los jueces y dio el oro al australiano, corrigiendo incluso el tiempo que ambos habían marcado.

Más tarde, gracias a la televisión se pudo comprobar que el ganador real había sido Larsen, que tocó antes por debajo del agua. Pese a ello, ya nada le cambiaría el oro perdido por su plata. Fue entonces cuando a partir de lo sucedido, se tomó la decisión de instalar placas electrónicas en las paredes de las piscinas, que actualmente confirman con total exactitud quién es el ganador de la prueba.

Pero la polémica surgida y el error más tarde confirmado no fueron comparables al momento más 'negro' de estos Juegos. Consideradas como una de las ediciones más brillantes, no se libró sin embargo de uno de los instantes más fatídicos y trágicos que se recuerdan en el deporte.

El ciclista Knut Jensen, de solo 23 años, cayó desplomado durante la prueba contrarreloj por equipos por consumición de anfetaminas, falleciendo más tarde en el hospital. El danés pasó a ser, por desgracia, el segundo atleta que dejó su vida en una competición olímpica, tras el corredor de maratón portugués Francisco Lázaro en 1912.

Sin duda, el lado más amargo de unos Juegos que recuperaron su belleza icónica mostrada a través de una de las ciudades más impresionantes del mundo, que cumplió su deuda tras largos años de espera.

El cartel oficial de la cita olímpica

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