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Más de 50 países no participaron

Moscú 1980: EEUU boicotea los primeros juegos socialistas 

Escrito por Celia Pérez

Domingo, 31 Julio 2016 21:54
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Misha, el osito sonriente se convirtió en el símbolo del evento.

Los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 fueron los primeros organizados por un país socialista. Tal fue la repercusión que adquirió la elección de la capital rusa, que supuso un gran boicot por parte de muchos países, orquestado por Estados Unidos.

Los Estados Unidos no encajó nada bien la derrota que había sufrido ante la URSS. Los Ángeles y Moscú se debatían la organización y terminó con 39 votos a favor de los rusos frente a los 20 de los norteamericanos. Las tensiones entre ambos eran más que patentes en plena Guerra Fría, que se debatía por hegemonía mundial.

De esta forma los Estados Unidos lideraron un boicot contra la celebración de los juegos soviético y el mundo del deporte se dividió en dos. Los americanos decidieron no participar y argumentaron su decisión en que la presencia militar soviética en Afganistán era una invasión y violaba los derechos internacionales. El presidente estadounidense, Jimmy Carter, no se anduvo por las ramas: amenazó con revocar el pasaporte a cualquier atleta estadounidense que intentar ir.

El boicot fue secundado por Alemania Occidental, Canadá, Argentina, Chile, Japón, Turquía y Noruega. Otros como Reino Unido y Australia dejaron libertad a sus deportistas para competir bajo la bandera olímpica. Se estima que más de 50 países se abstuvieron de participar para unirse a la causa estadounidense.

El boicot orquestado por Estados Unidos provocó que tan solo 80 países participaran en los juegos, la cifra más baja desde los Juegos Olímpicos de 1956. Pese a la baja influencia se consiguió una gran cantidad de récords, más incluso que en los de Montreal. 

La mascota ha sido una de las recordadas en los Juegos recientes. Misha, el osito sonriente se convirtió en el símbolo del evento. El lema fue ‘Modestia y comodidad’ y el desfile fue en el estadio Lenin, entre unas medidas de seguridad excepcionales, Múnich 1972 estaba aún muy cerca.

La ceremonia de inicio fue una gran exhibición de imaginación, en un ballet que combinado a la música y colorido, fue un auténtico espectáculo para los presentes. Para esta edición fue construida una Villa Olímpica y un estadio para 45.000 personas, además de un velódromo. Moscú quería mostrar al mundo que estaba a la altura de organizar un evento de este nivel y vistió sus calles de gala. Se remodelaron calles, avenidas y partes, se plantaron 100.000 arboles, se restauraron monumentos y se construyó otro aeropuerto.

La financiación de estos Juegos supuso un gran déficit para la URSS, que según el reporte oficial presentado al COI la cifra total de gastos alcanzó los 862,7 millones de rublos. Mientras que los ingresos totales fueron 744,8 millones de rublos, lo que suponía un déficit de 117 millones de rublos. Todo lo contrario de lo que sucedería en Los Ángeles 1984 que obtuvieron una ganancia de 200 millones de dólares.

Entre los hitos deportivos más destacados se encuentra el ruso Aleksandr Dityanti, que fue el primero en conseguir ocho medallas en una olimpiada: tres de oro, cuatro de plata y una de bronce.

Salnikov, primero en bajar la barrera de los 15 minutos 

La esperada batalla entre el nadador norteamericano Goodell y el ruso Salnikov nunca llegó a producirse y acabó con tres medallas de oros para el último, además de convertirse en el primer hombres de la historia en bajar la barrera de los 15 minutos en los 1.500 metros libres. Goodell nunca perdonó a su país perder esta ocasión.

El joven soviético consiguió imponerse en los 400 metros dos días después, además también integró la posta 4x200 para alzarse así con tres medallas de oros. 

Un gran duelo, que en esta ocasión sí que se pudo vivir, fue el de atletismo entre Sebastian Coe y Steve Ovett, en 800 metros y 1.500 metros. Se repartieron los título, el primero conseguiría el de 1.500 y el segundo el de 800.

Unos de los nombres que no pueden caer en el olvido de estos Juegos es el de Téofilo Stevenson, un cubano que logró ganar tres veces consecutivas la misma categoría, la de superpesados. Y Gerd Wessig fue el primer atleta en batir el récord del mundo de salto de altura en unos Juegos Olímpicos.

La nota negativa de estos juegos llegó de la mano de Nadia Comaneci, la niña que se coronó en Montreal se había vuelto mujer y los polémicos arbitrajes le complicaron la competición. Competición a la que acabaría diciéndole adiós después de caer en asimétricas, pero conquistando finalmente los oros en barra de equilibrios y suelo. 

Si en algún deporte se echó en falta a Estados Unidos fue en baloncesto, era la gran favorita. Su ausencia hacía pensar que la Unión Soviética sería la campeona, pero nada más lejos de la realidad, ya que fue conseguido por la merecida Yugoslavia.

La selección de hockey femenino de Zimbau sí que supo aprovechar la ausencia, ya que sus jugadores apenas lo había practicado y se había juntado como equipo una semana antes. Consiguieron el oro.

El papel de España

España se desplazó con 156 deportistas, 9 de ellas mujeres, y realizó la mejor actuación hasta ese momento. Los españoles lograron seis medallas: Alejandro Abascal y Miguel Noguer consiguieron oro en clase Flying Dutchman de vela, David López logró bronce en 100 metros mariposa, Jordi Llopart se alzó con la plata en 50 kilómetros marca, el equipo de hockey hierba lograron la plata y dos en piragüismo. Herminio Menéndez y Guillermo del Riego consiguieron plata en K-2 500 metros, y Herminio volvió a repetir, esta vez con Gregorio Ramos, en K-2 1.000 metros.

En el medallero salió vencedora la Unión Soviética con un total de 195 medallas conseguidas: 80 de oro, 69 de plata y 46 de bronce. Segunda quedó Alemania Oriental con 126 y tercera, Bulgaria con 41.

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