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Últimos juegos del siglo XX

Sídney 2000: Los Juegos vibran al ritmo de la natación

Escrito por Celia Pérez

Viernes, 05 Agosto 2016 17:59
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Cathy Freeman, en la ceremonia de inauguración.

Los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 fueron los últimos organizados en el siglo XX y en ellos participaron un total de 10.651 atletas de 199 países. Era la segunda vez que Australia organizaba unos juegos y en esta ocasión se había impuesto a Pekín, Berlín, Estambul y Manchester en la elección final.

La edición fue celebrada desde el 15 de septiembre al 1 de octubre, y tuvieron la mayor representación de toda la historia. Australia había avanzado desde Melbourne 1956 y los medios de transporte eran mucho mejores. La organización fue perfecta, tras el desastre de Atalanta, los organizadores australianos tuvieron especial cuidado con todos los detalles del evento, hasta contaron con miembros de Greenpeace para cuidar el medio ambiente. Por ejemplo, la luz de la Villa Olímpica procedía de la energía solar.

Las instalaciones que se construyeron en Sídney para la cita olímpica fueron una de las mejores de la historia, incluyendo la creación de un nuevo aeropuerto internacional. La ciudad se vestía de gala mientras la antorcha olímpica recorría en casi cuatro meses doce estados de Oceanía, Nueva Zelanda y toda la geografía de Australia.

El 15 de septiembre llegó al Estadio Olímpico y su último relevo fue la atleta aborigen, Cathy Freeman, que encendió el pebetero para inaugurar estos Juegos. Se convirtió en la primera nativa en encender la llama olímpica y la segunda mujer en hacerlo, después de la mexicana Enriqueta Basilio.

La apertura oficial fue realizada por Sir William Deane, gobernador general de Australia y el juramento de los atletas fue pronunciado por el jugador de hockey Rechelle Hawkes. La ceremonia inaugural fue un gran espectáculo donde participaron una gran cantidad de artistas y fue vista por unas 4.000 personas.

Para Cathy Freeman, todo lo que no fuese ganar el oro sería considerado un fracaso, sobre todo por toda la presión que se vio sometida los meses de antes. Pero afortunadamente no defraudó y consiguió alzarse con el oro en los 400 metros, con casi medio segundo de ventaja sobre su perseguidora Lorraine Graham.

Por primera vez, Corea del Norte y Corea del Sur marcharon bajo una misma bandera durante la ceremonia inaugural, una bandera blanca con el territorio de la península en color azul.

La natación fue la gran protagonista de esta edición y trajo consigo 37 marcas y 14 plusmarcas. En piscina los holandeses Pieter van den Hoogenband e Inge de Brujin fueron los máximos protagonistas.  Cada uno de ellos impuso tres récords.

Para los locales la gran figura fue Ian Thorpe, que ganó los 400 libres y lideró los relevos 4x200 y 4x100 libre a las victorias históricas sobre Estados Unidos.

En el atletismo destacó el nombre de la velocista norteamericana Marion Jone, que llegó a estos juegos con el objetivo de intentar ganar 5 medallas de oro. Las expectativas eran demasiados altas pero pese a todo consiguió tres medallas de oro (100 metros, 200 metros y relevos 4x400 metros) y dos de bronces (relevos 4x100 metros y 4x400 metros).

Su mérito la llevó a convertirse en la gran figura del atletismo, pero las sospechas e investigaciones sobre un posible dopaje de la atleta mancharon su medallero, cuando fue declarada culpable y tuvo que devolver sus cinco medallas, además de ser anulados sus resultados.

En marcha, el polaco Robert Korzeniowski obtuvo dos medallas de oro en las prueba de marcha de 50 kilómetros y 20 kilómetros, ésta última tras haber llegado en segundo lugar y después de que el marchista mexicano Bernardo Segura fuera descalificado.

Uno de los momentos más llamativos de Sídney 2000 lo protagonizó el nadador guineano Éric Moussambani, que tuvo que competir en solitario las eliminatorias de 100 metros libres. El motivo fue la descalificación de sus rivales por salida falsa y obtuvo un tiempo de 1 minuto 52,72 segundos.

Sidney 2000 fue el último año para Michael Johnson, que cerró su despedida alzándose con la medalla de oro de los 400 metros (43,84) y completaba un fantástico palmares olímpicos de cuatro medallas de oro en tres Juegos olímpicos.

Etiopía participó en estos Juegos con tan solo 25 atletas y con los que consiguieron ocho medallas, cuatro de ellas de oro en atletismo. En el atletismo también destacó el oro de Green en 100 metros lisos.

El papel de España

España estuvo representada en esta edición por una delegación de 323 deportistas, participando en 22 deportes. El abanderado español fue el jugador de waterpolo Manuel Estiarte, olímpico por sexta vez consecutiva, máximo goleador en el torneo de waterpolo en tres Juegos y medalla de oro en Atlanta 96).

El equipo español cosechó 11 medallas, tres de oro, tres de plata y cinco de bronce. Seis medallas menos que en los Juegos anteriores y once menos que en Barcelona 92.

Gervasio Deferr en gimnasia, Joan Llaneras en ciclismo e Isabel Fernández en judo fueron los únicos que consiguieron alzarse en lo más alto del podio y conseguir las tres medallas de oro para España. Las de plata las consiguieron el equipo de fútbol masculino, Rafael Lozano en boxeo y Gabriel Esparza en taekwondo. Con las de bronce se alzaron Nina Zhivanevskaya en los 100 metros espalda, Maria Vaso en 20 kiómetros marcha, Margarita Fullana en bicicleta de montaña, Alex Corretja y Albert Costa en el dobles de tenis y el equipo de balonmano masculino.

Estados Unidos se impuso en el medallero final con un total de 91 medallas (36 de oro, 24 de plata y 31 de bronce). En segunda posición quedó Rusia con 88 (32 de oro, 28 de plata y 28 de bronce). En tercer lugar quedó China con 59 medallas (28 de oro, 16 de plata y 15 de bronce). La anfitriona se tuvo que conformar con el cuarto lugar y 58 medallas.

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