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El estreno americano de la cita olímpica estuvo marcado por los días antropológicos

San Luis 1904: Los Juegos del racismo

Escrito por ElDesmarque

Viernes, 15 Julio 2016 20:12
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Los estadounidenses dominaron el medallero.

Los Juegos Olímpicos de la III Olimpiada se celebraron en San Luis, Estados Unidos, entre el 1 de julio y el 23 de noviembre de 1904. 687 atletas, de los que solo se podían contar a seis mujeres, de 13 países compitieron durante más de cuatro meses en 16 deportes y 104 especialidades en una ciudad que contó con la Exposición Universal como principal estandarte y razón de la elección para acoger la tercera cita olímpica de la historia moderna.

La cita olímpica se estrenó por primera vez fuera de Europa

Por primera vez, los Juegos Olímpicos salían del continente europeo para viajar a Missouri, conocida como la ciudad del Montículo, que tras el progresista fracaso de los celebrados en París cuatro años antes, Estados Unidos tomó la alternativa.

Los principales motivos no fueron otros que llevar la bandera olímpica a otro continente y sobre todo a un estado con un crecimiento superior al de cualquier otro en todo el mundo, lo que la disputa del evento en esas tierras significaría un aumento de potencial tanto para el país como para el movimiento olímpico.

El racismo fue el protagonista en San Luis en sus días 'Antropológicos' en los que los "seres primitivos" fueron expuestos a pruebas olímpicas sin preparación para divertimento del público

Lo que nadie imaginó es que precisamente aquellos Juegos serían recordados en la historia como los más vergonzosos que se celebraron, marcados por la mayor afrenta racista que se ha producido jamás en el deporte, como fueron los denominados días 'Antropológicos'.

Pero la cita olímpica arrancó con mal pie desde el comienzo, primero repitiendo el ejemplo de París y siendo partícipe de la Exposición Universal, y segundo por la reducción de deportistas participantes, sobre todo europeos por motivos obvios relacionados con las complicaciones en el transporte, en una época en la que solo los aristócratas pudieron acudir a un viaje largo y más que caro y complicado.

El medallero final fue la mejor prueba de ello, con el anfitrión como vencedor con 242 medallas de las que 79 fueron de oro, por delante de Alemania, la única europea que hizo un buen papel, y Cuba. Del resto de países europeos, Inglaterra acudió con un solo deportista, mientras que Francia, Italia y España no tuvieron representación alguna.

Teniendo en cuenta que la competición solo tenía ocho años de edad, se consiguieron avances importantes que permitieron la consolidación del evento, como la construcción de una piscina para las competiciones de natación dejando de lado los ríos, como en París, o el mar abierto, utilizado en Atenas.

Además, por primera vez aparecieron las grandes protagonistas de los Juegos, inéditas hasta ese momento. Las medallas de oro se incorporaron a las de plata y bronce que ya se premiaron en Atenas y no existieron en París. Junto a ellas, otras disciplinas deportivas históricas se incorporarían a la competición, como el boxeo, la lucha libre, la halterofilia, e incluso el baloncesto, hasta entonces deporte de exhibición que solo tenía unos años de vida.

El primer caso de dopaje y la humillación hacia los "seres primitivos" oscurecieron el evento

El caso de la maratón fue bastante particular, ya que además de llevarse a cabo el primer caso de dopaje con el vencedor de la prueba, el inglés Thomas Hicks por inyectarse sulfato de estricnina, ni siquiera pudo cruzar la meta el primero. Y es que Fred Lorz, que había abandonado la prueba, se subió a uno de los coches y cuando éste se averió a pocos metros de la meta, Lorz corrió hacia el estadio y al entrar en él, el público le creyó vencedor y le regaló vítores y aplausos.

Entre los deportistas que destacaron en San Luis, el local Archie Hahn fue el vencedor de las pruebas de 60, 100 y 200 metros lisos, con especial atención en ésta última, donde sus seis rivales cometieron salida nula y, como castigo en aquella época, salieron un metro más atrás. Hahn aventajó en tres metros al segundo clasificado y consiguió un récord de distancia que no sería superado hasta 28 años más tarde.

El racismo y la discriminación ensombrecieron proezas como las de Archie Hahn y Anton Heida, pero encumbraron a George Poage

Junto a Hahn, el estadounidense Anton Heida, con victorias en potro con arcos, barra fija, salto largo, combinado y sexatlón por equipos, además de una plata en paralelas, fue otro de los deportistas que alcanzaron el éxito.

Pero sin lugar a dudas, San Luis siempre será recordado por la mayor afrenta racista ocurrida en unos Juegos Olímpicos, donde en dos jornadas llamadas 'Antropológicas' en las que solo compitieron aquellos que los estadounidenses consideraban como "seres primitivos", como los negros africanos, los indios sioux, los patagones, los moros, los sirios y los pigmeos.

Todo ello para demostrar la supuesta superioridad de la cultura americana y resaltar la inferioridad de a unas razas que por aquellos tiempos se consideraban inferiores. Para reafirmarlo, los organizadores del evento pusieron a competir en diferentes modalidades a personas que no estaban preparadas para ello, para la simpatía y gracia de unos espectadores que a carcajadas se reían de los pobres resultados que obtenían, cuando en muchos de los casos estaban realizando por primera vez tal ejercicio.

Además, también les obligaron a realizar pruebas que consideraban más habituales para los 'salvajes', como les calificaban, como disparar flechas con arcos, o subir a los árboles en el menor tiempo posible.

El fundador de los Juegos Olímpicos modernos ocho antes antes, Pierre de Coubertin, dejó claro su molestia y su dolor ante tales acontecimientos que demostraron la crueldad y la ofensa de parte de un país que disfrutaba ante tan lamentables exhibiciones. "Esto dejará de existir cuando estos negros, estos cobrizos, estos amarillos, aprendan a correr, a saltar, a lanzar, y dejen a los blancos que hoy les están humillando por detrás de ellos", recitó lleno de indignación el barón francés.

No iba mal encaminado cuando George Poage, se convirtió en el primer atleta negro en conseguir una medalla olímpica en San Luis, obteniendo dos bronces en los 200 y los 400 metros vallas. Hoy, más de un siglo más tarde, domina la velocidad en el atletismo un jamaicano de nombre Usain Bolt.

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El Desmarque