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La gimnasta rumana consigue el único 10 de la historia

Montreal 1976: Nadia Comaneci alcanza la perfección

Escrito por Joaquín Anduro

Sábado, 30 Julio 2016 17:19
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Nadia Comaneci, en su rutina perfecta.

El movimiento olímpico llegó por primera vez a Canadá en 1976 cuando Montreal fue escogida para acoger los Juegos de la XXI Olimpiada.

Aunque Montreal fue escogida por delante de Moscú y Los Ángeles para evitar tensiones entre el bloque occidental y los países del ‘Telón de acero’, la edición canadiense no estuvo exenta de polémica por culpa de Nueva Zelanda.

Boicot africano

Los ‘All Blacks’, la selección de rugby del país oceánico, habían visitado Sudáfrica para jugar un partido entre las dos potencias de ese deporte, a pesar de que sobre el país africano existían sanciones debido al ‘apartheid’, la segregación de los negros en el país.

Los demás países africanos pidieron que la delegación neozelandesa fuera excluida en su totalidad y, ante la negativa del COI y el Comité canadiense, provocaron el primer boicot masivo en la historia de los Juegos Olímpicos. En total, fueron 29 países los que rechazaron la invitación del COI, todos africanos más Guyana e Irak.

Un boicot que se unió a las ausencias de la República Popular China y la República de China. Las dos naciones mantenían su batalla particular debido a la negativa de los primeros a reconocer  a los segundos y al interés de la República a participar con ese nombre, algo a lo que se negaba Canadá por sus relaciones con la República Popular. Estos fueron los últimos Juegos con esta polémica.

Otro de los grandes problemas de Montreal fue el alto coste de sus instalaciones, casi cinco veces más de lo inicialmente presupuestado. Algunas de ellas no se llegaron a terminar a tiempo para la cita. Por esto, la edición de Montreal fue considerada una de las más ruinosas económicamente hablando de la historia. Los ciudadanos de Québec, la provincia de Montreal, estuvieron 30 años pagando un impuesto en los cigarrillos para pagar los Juegos.

Pasando al tema estrictamente deportivo, si hay alguien que representa a los Juegos de Montreal esa es la gimnasta Nadia Comaneci. La rumana, a sus 14 años, consiguió el único 10, la perfección, en la historia de su deporte en los Juegos.

Su exhibición en las barras asimétricas sorprendió incluso al marcador electrónico. Cuando Nadia vio el 1.00 que apuntaba el aparato se extrañó, ya que había terminado la rutina con buenas sensaciones. Sin embargo, los jueces se encargaron de avisar que la nota era realmente un 10.00, el máximo, una puntuación que el marcador ni siquiera era capaz de mostrar.

Ahí comenzó la fama para una gimnasta que se convertiría en tres veces campeona de Europa y en el orgullo de toda Rumanía, que la consideran su mejor deportista de todos los tiempos a pesar de que en 1989 tuviera que huir del régimen de Ceaucescu. Llegó a protagonizar una relación con más sombras que luces con el hijo del dictador, Nicu.

Otro gimnasta, Nikolai Andrianov, fue otro de los grandes nombres en Montreal. 6 medallas en total para el soviético, divididas entre tres oros, dos platas y un bronce. Una de las platas fue en la competición por equipos, donde el oro recayó en Japón gracias a una de las hazañas más meritorias de la historia de los Juegos.

Shun Fujimoto era el especialista nipón en las anillas, pero cuando le llegó el turno de su prueba favorita no se puede decir que estuviera en condiciones óptimas. Previamente se había fracturado la rodilla en los ejercicios de suelo, pero eso no fue suficiente para excluir a Fujimoto.

El japonés completó la sesión completa de anillas incluyendo el salto con pirueta incluida. Al caer, según su propio testimonio, el dolor fue “inexplicable”, aunque se le suavizó al comprobar que los jueces daban la victoria por quinta edición consecutiva al equipo de Japón.

La gimnasia era uno de los 21 deportes presentes en Montreal, con novedades como el baloncesto, el balonmano y el remo femeninos. En atletismo no se notó la ausencia de los corredores africanos, ya que se batieron cinco récords del mundo y siete olímpicos.

El corredor cubano Alberto Juantorena, el ‘Caballo’, hizo historia al ser el único en conseguir la victoria en los 400 y los 800 metros. El húngaro Miklos Németh también pasará a la posteridad al ganar el oro en lanzamiento de jabalina y convertirse en el primer hijo de medallista de oro en igualar la hazaña de su padre. Otro oro famoso fue el campeón de decatlón estadounidense Bruce Jenner, actualmente Caitlyn Jenner.

Como nota negativa queda para el recuerdo la artimaña del esgrimista soviético Boris Omischenko, con un sistema que le permitía sumarse puntos sin tocar al rival. Los jueces lo detectaron y fue descalificado.

Comienzan la lucha contra el doping

Todo en unos Juegos Olímpicos en los que por primera vez se realizaban pruebas antidopaje y que se inauguraron el 17 de julio por la Reina Isabel, máxima dirigente de la Commonwealth. Isabel II tuvo que ver cómo un espectador desnudo burlaba la seguridad para pasearse totalmente desnudo por el Estadio Olímpico.

Amik fue el nombre de la mascota elegida para representar a los Juegos. El animal representado era el castor, uno de los símbolos de Canadá, y básicamente Amik consistía en eso, un castor negro con una banda roja por encima.

La URSS se impuso en el medallero, tanto en preseas doradas como en el total. 49 oros de un total de 125 medallas para terminar por delante de Alemania Oriental (40 oros de 90) y Estados Unidos (34 de 94). Bermudas logró su primera medalla gracias al boxeador Clarence Hill y convirtió a su país en el menos poblado en ganar una medalla.

Canadá se convirtió en el primer país organizador que no vencía en ninguna prueba. El bagaje se limitó a cinco platas y seis bronces. No le fue mucho mejor a la delegación española, ya que dos únicas medallas de plata fue el botín que trajeron del Québec los españoles.

El equipo del K4 en la competición de 1.000 metros y Gorostegui y Millet en el 470 de vela dieron a España dos segundos puestos. A ellos se le sumaron siete diplomas olímpicos, entre ellos el de Mariano Haro en los 10.000 metros.

El 1 de agosto se clausuraron unos Juegos que daban paso a la edición de Moscú en 1980, donde ni siquiera el osito Misha pudo evitar la desbandada de Estados Unidos y sus aliados.

Amik, la mascota de Montreal

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