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España no participó por la invasión rusa de Hungría

Melbourne 1956: Los primeros boicots marcan el debut de hemisferio sur

Escrito por Celia Pérez

Lunes, 25 Julio 2016 19:51
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La llama olímpica de Melbourne.

Los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 fueron oficialmente conocidos como los Juegos de las XVI Olimpiadas. Tuvieron lugar en Australia, siendo la primera vez que se elegía un lugar del hemisferio sur, y se disputaron entre el 22 de noviembre y el 8 de diciembre.

El país australiano pretendía asumir la organización de unos juegos desde el año 1908 y fue en 1956 cuando logró cumplir su sueño. Melbourne ganó por mayoría simple en todas las fases, llegando a la última ronda frente a Buenos Aires, a la que ganaron por tan solo un voto de diferencia.

Los primeros boicots 

El mundo andaba sumergido en plena Guerra Fría y las tensiones políticas entre distintos países quedaron patente en estos juegos, que si por algo fueron conocidos es por ser los primeros juegos boicoteados de la historia. Los boicots surgieron meses antes y todos ellos fueron por distintos motivos políticos.

En primer lugar, se produjo la Guerra del Sinaí y la nacionalización del canal de Suez por parte de Egipto provocó la intervención militar de Reino Unido, Francia e Israel. Como consecuencia de esta intervención, Egipto pidió al COI sancionar a los países implicados, cosa que no ocurrió y que terminó con la no participación de los egipcios en los juegos, secundada también por Líbano e Irak.

Durante el mismo tiempo también tuvo lugar la revolución húngara, que terminó con Rusia sofocando la rebelión y ocupando Hungría. Por este motivo, fueron varios los países que pidieron la exclusión de Rusia de los Juegos, pero de nuevo el COI se negó y provocó la no participación de España, Holanda y Suiza. Tampoco lo haría China que no viajó al haber sido aceptada Taiwán. 

En todo este entramado también aparecía Alemania, que se encontraba dividida en dos (este y oeste). El COI decidió resolver la situación combinándola en un solo equipo (EUA). Ambas participaron bajo una misma bandera, con rayas horizontales negras, rojas y amarillas junto a unos aros olímpicos, y con el himno de la 9ª Sinfonía de Beethoven.

No fueron unos juegos fáciles, desde el punto de vista de la organización, que encontró la primera dificultad al hacer frente a la estricta legislación sanitaria que existía en Australia. Las leyes australianas marcaban una cuarentena de seis meses para los caballos y por ello, las pruebas de hípica, se tuvieron que realizar seis meses antes en Estocolmo, entre el 11 y el 17 de junio. 

Los méritos deportivos

En el plano deportivo participaron un total de 3.155 atletas de 67 países diferentes. La URSS fue la gran triunfadora de la edición, llegando a ganar 98 medallas, y superó por primera vez el medallero de Estado Unidos, que se quedó en 74 medallas. La anfitriona quedó en tercera posición y consiguieron triplicar el número conseguido en 1952.

Precisamente una de las grandes estrellas de esta edición fue la australiana Betty Curhbert. La joven de tan solo 18 años fue la gran heroína de la edición y acaparó toda la atención al conseguir tres oros, en 100 metros, 200 metros y una plusmarca mundial en el relevo de 4x100. Junto a ella también destacó su compatriota Shirley Strickland, que revalidó el oro en los 80 metros vallas que había conseguido en Helsinki 1952.

Vladimir Kuts fue fundamental en el gran papel de la Unión Soviética en estos juegos, venciendo en los 5.000 y 10.000 metros con récord olímpico en ambas. Además Lonid Spirn logró la victoria en 20 kilómetros marcha.

El amor también estuvo presente en Melbourne 1956, con la relación iniciada entre la lanzadora de discos checoslovaca Olga Fikotova y el lanzador de martillo norteamericano Halord Connolly. Su historia de amor en plena Guerra Fría ocupó portadas de periódicos y terminó con la boda de ambos en Praga.

En estos juegos destacó el atleta norteamericano Bobby Morrow, conocido con el apodo de la ‘flecha blanca’ y que consiguió tres medallas de oros, en los 100 metros, 200 metros y relevos de 4x100 metros lisos.

La natación fue el deporte que más alegrías le dio a Australia, que llegó a obtener 14 melladas, ocho de ellas fueron de oro. El gran medallista en natación fue Murray Rose con tres oros. Jon Henricks superó a su compatriota John Devitt en la final de 100 metros con marca mundial.

La nota negativa llegó con el incidente protagonizado en la semifinal de waterpolo entre la URSS y Hungría. Debido a la ocupación de Budapest este partido despertaba un fuerte interés mediático y acabó de una manera que empaña esta edición. 

Los húngaros iban ganando 4-0 cuando a pocos minutos del final uno de sus jugadores recibió un puñetazo que le abrió la ceja. La sangre que desprendía el deportista húngaro provocó que el agua de la piscina adquiriera un color rojizo. Parte del público se lanzó a la piscina y el encuentro terminó con la policía invadiendo el espacio.

El momento de Alain Mimoun

Dentro de los hitos deportivos de estos Juegos no se puede olvidar el nombre de Alain Mimoun, campeón olímpico francés. Consiguió el oro en la prueba de maratón, después de superar una de las pruebas más dura de la edición con unas altas temperaturas. Muchos atletas tuvieron que abandonar, y su gran contrincante Emil Zatopek llegó en sexta posición, pero Mimoun parecía que no le afectaba el calor y consiguió la primera posición en Melbourne.

En un plano global se consiguieron 12 plusmarcas mundiales y 27 olímpicas, siendo la mayoría de ellas superadas en las categorías femeninas, con un pleno de siete en natación. Las innovaciones tecnológicas también tuvieron un papel destacado en esta edición con el florete eléctrico en esgrima y la medición de tiempos con cronómetro digital semiautomático en las pruebas acuáticas.

Australia supo aprovechar la oportunidad de organizar unos Juegos Olímpicos para adquirir notoriedad en el ámbito internacional. El país australiano, a parte de quedar tercera en el medallero, pasó a ser una potencia emergente que siguió atrayendo inmigrantes europeos y asiáticos.

España no participó en los Juegos

España no participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne como protesta a la invasión soviética de Hungría, pero sí lo hizo en las competiciones ecuestres que se disputaron seis meses antes en la ciudad de Estocolmo. En estas pruebas participaron seis jinetes españoles, aunque tuvieron que regresar con las manos vacías al no conseguir ninguna medalla.

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