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PYEONGCHANG 2018 ESQUÍ DE FONDO (Entrevista)

Martí Vigo, el benjamín que apunta alto


Viernes, 02 Febrero 2018 13:29

Lucía Santiago

Madrid, 2 feb .- Finiquitada la etapa júnior con un promisorio historial deportivo, el joven aragonés Martí Vigo (Sesué, 1997) decidió partir hacia Ramsau, cuna del esquí de fondo. A 1.700 kilómetros del Valle de Benasque (Huesca), esta localidad austríaca le ofrece desde septiembre un marco ideal para su desarrollo.

Escasos veinte metros separan su apartamento de la pista donde en los últimos meses forjó su sueño olímpico. "Ahora salgo de casa prácticamente esquiando", bromea durante la entrevista telefónica.

Reconoce que "cuando entrenaba en los Llanos del Hospital estaba bien, pero vivir en Europa Central ha supuesto un salto de calidad".

"Ahora ya no pierdo horas de viaje y de descanso cada vez que salgo a competir porque en una hora estoy en el lugar de la carrera", sostiene.

Martí Vigo será, a sus 20 años, el benjamín entre la docena de deportistas que completarán el equipo español en los Juegos Olímpicos de PyeongChang.

El oscense mereció su plaza en su primera participación en la Copa del Mundo, hace escasas semanas.

"Para cumplir los criterios que exigía la Real Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI) debía conseguir un top-15 en Copa de Europa o un top-30 en Copa del Mundo", relata.

"Lograr ese resultado en Copa de Europa era bastante accesible, pero este año he tenido muy mala suerte. En la primera prueba estuve enfermo. La siguiente se anuló. En mi segunda prueba me caí y partí un bastón, así que tuve que retirarme. En mi última oportunidad no estaba en un buen momento de forma. No me encontraba bien y tuve un fin de semana desastroso", lamenta.

Entonces apareció en su horizonte la doble cita de la Copa del Mundo en Dresden (Alemania), el 13 y 14 de enero.

"El sábado fue el sprint individual en un circuito urbano, llano, rápido y muy corto. No pude hacer una gran carrera. La verdad es que el sprint nunca ha sido mi fuerte, yo prefiero las carreras de 10 o 15 kilómetros", explica.

El domingo tuvo otra oportunidad, en el sprint por equipos junto al también olímpico Imanol Rojo. "Competimos bastante bien, hicimos una buena carrera y terminamos en el puesto 22. Ahí sí pude cumplir el criterio para los Juegos", celebra.

En PyeongChang, Martí Vigo compartirá cartel en la disciplina de esquí de fondo con el tolosano, siete años mayor que él.

El aragonés participará en las pruebas de 15 kilómetros libre y en el sprint libre por equipos, los días 16 y 21 de febrero.

"Lo daré todo. Quiero ser competitivo, estar a mi máximo nivel, tener buenas sensaciones y terminar lo más adelante posible, aunque sé que esta experiencia será, sobre todo, de aprendizaje. Tener 20 años en un deporte como el esquí de fondo implica que me queda muchísimo por aprender. Me quedan muchos entrenamientos por hacer para estar a un buen nivel", apostilla.

Consciente de que "en el esquí de fondo los resultados vienen con la edad", Martí Vigo considera que "dentro de cuatro u ocho años" será mejor de lo que es actualmente.

"Ahora estoy trabajando bien y lo estoy dando todo, pero sé que esto es resistencia pura y que el volumen de entrenamiento te permite ir mejorando año a año. En cualquier caso, en PyeongChang aspiro a hacer la mejor carrera que pueda, porque no sé si volveré a unos Juegos Olímpicos", remarca el esquiador de la Agrupación Deportiva Hospital de Benasque.

Con una progresión creciente en los Mundiales júnior de 2014, 2016 y 2017 y contando con el apoyo de Deportes Aigualluts y de Salomon, Martí Vigo irrumpe este 2018 como el benjamín de un equipo con tres grandes aspirantes a medalla: Lucas Eguibar (boardercross) y Queralt Castellet (half-pipe), en snowboard; y Javier Fernández, en patinaje artístico.

"Si todo sale bien y tiene un buen día, creo que la medalla de Lucas Eguibar es bastante probable, aunque el suyo es un deporte de velocidad y de contacto y todo depende de que no haya caídas. Su compañero Regino Hernández tiene también un nivel altísimo y puede estar luchando por las medallas o por los diplomas", analiza.

"El podio de Javier Fernández me atrevería a decir que es casi seguro si está al cien por cien de sus posibilidades, porque cuando está a su nivel hay muy pocos que puedan con él. Y Queralt Castellet está teniendo grandes resultados en la Copa del Mundo. Creo que son las opciones más claras de medalla", agrega.

Todos ellos ganaron preseas mundialistas.

Precisamente, sus éxitos estimulan a la nueva hornada de promesas, de donde aflora Martí Vigo.

"Ver con una medalla a Lucas, a Queralt o a Javier supone un aporte brutal de energía y de motivación", confiesa.

Sus metas en PyeongChang son más modestas. Su triunfo es ya poder hacer realidad el sueño que siempre ha compartido con su hermana Berta, quien viajará a Corea del Sur junto a su madre, Irma.

"Mi hermana me saca siete años y durante muchos años ha estado en el equipo nacional de esquí de fondo. Yo empecé por ella. Desde pequeños subíamos a esquiar a las pistas y la acompañaba a las carreras por toda España", rememora.

A los dos les define su pasión por la competición.

"Como ella, yo también me he esforzado al máximo y poco a poco he ido evolucionando, año a año, hasta llegar a este punto. Si mi hermana no hubiese hecho esquí de fondo, lo más seguro es que yo tampoco. Lo que me motivó para seguir sus pasos fue ver que ella estaba todos los días entrenando a tope y que iba con el equipo nacional a competir por toda Europa", subraya.

El camino que Berta y Martí iniciaron juntos ha llevado a este último hasta los Juegos Olímpicos de Invierno. Brindarán esa gesta a su padre, Evaristo, quien falleció hace algunos meses.

"Este año ha sido bastante triste, bastante duro. El deporte me está ayudando a superarlo", indica emocionado. "Cuando me enteré de que iba a los Juegos Olímpicos, por un lado, está claro que me alegré muchísimo; pero, por otro, me hubiera gustado que él me hubiera visto. Sé que es lo que más le hubiera gustado", sentencia.EFE.

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